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Martires

Mariano Arrizabalaga Español

  • Causa: Causa de Ignacio Aláez Vaquero y compañeros, seminaristas
  • 21 años
  • Seminarista de Barbastro, Estudiante de filosofía
  • Nacimiento: Barbastro (Huesca), 11 de marzo de 1915
  • Muerte: Castillo de Aldovea, Torrejón de Ardoz, 8 de noviembre de 1936
  • Sepultura: Cementerio de los mártires de Paracuellos del Jarama

De los ocho hermanos Arrizabalaga Español, tres van a ser especialmen- te objeto de persecución: Mariano, seminarista, Rafael y Lorenzo, por su militancia en la Acción Católica. Había nacido Mariano en Barbastro (Hues- ca) el 11 de mazo de 1915. Fue bautizado en la catedral de aquella ciudad con los nombres de Mariano Víctor Joaquín José Manuel.

Su padre, Joaquín, zaragozano, es capitán de infantería. Esta condición hace que junto con su mujer, María Teresa y sus ocho hijos se trasladen por toda la geografía española, destacando la estancia en Ceuta, donde es he- rido en la guerra y donde Mariano descubre su vocación al sacerdocio. Una de las principales preocupaciones para la familia es la instrucción de sus hi- jos, sobre todo para don Joaquín, especialmente sensibilizado con la nece- sidad de formación humana e intelectual al estar dedicado a la instrucción de los militares analfabetos. Acuden para ello a los Padres Agustinos en Ceuta, y tras su regreso a Barbastro, a los Escolapios. Para entonces, Maria- no ya ha descubierto su vocación. Don Joaquín lo convence para que aplace su decisión hasta después de concluir sus estudios de Bachillerato. Llegado este momento, solicitan su ingreso en el Seminario Pontificio de Comillas, regentado por los jesuitas. Allí inicia su formación en 1929 como semina- rista de Barbastro. El plan de estudios es similar al del Colegio Español de Roma, o al de la Universidad Gregoriana: cinco cursos de letras humanas, esto es, literatura española, latina y griega; tres de filosofía y ciencias, cua- tro de teología y tres de derecho canónico.

08 Mariano Arrizabalaga 2El día a día propio de un periodo formativo se va a ver interrumpido pronto. La Constitución de 1931 proscribe las asociaciones cuyos miembros presten obediencia a cualquier entidad ajena a la República. Su artículo 26 dice así: «Quedan disueltas aquellas órdenes religiosas que estatutariamente impongan además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados afectados a fines benéficos y docentes»Se está atacando frontalmente a la Compañía de Jesús por el cuarto voto de obediencia al Papa. El presidente de la República por medio del ministro de justicia, Fernández de los Ríos, ordena la disolución en todo el territorio nacional de la Compañía fundada por Ignacio de Loyola. To- dos los jesuitas dejan de vivir en sus casas y sus bienes pasan al patrimonio del Estado. La Universidad Pontificia de Comillas y el Seminario se vieron afectados parcialmente: los jesuitas que los regentan tienen que abandonar el centro el 2 de febrero de 1932, pero el inmueble permanece en manos eclesiásticas, por pertenecer tanto la Universidad como el Seminario a la Santa Sede.

Durante este tiempo, otros acontecimientos, esta vez familiares, van marcando la vida de Mariano. Su padre, en cumplimiento del decreto gu- bernativo de 22 de abril de 1931 firma su adhesión al gobierno de la Re- pública. Ese mismo año, don Joaquín pasa a la reserva al acogerse a la ley Azaña de 25 de abril. Pretendía el Ministro de Guerra modernizar el ejérci- to. Permite a los oficiales pasar a la reserva y al retiro con solo solicitarlo. El descanso no le va a durar mucho. En 1934 toda la familia se traslada a Madrid para tratar una enfermedad del padre de familia. Alquilan un piso en la calle de Martín de los Heros, hasta encontrar su residencia definitiva en la calle de Benito Gutiérrez. La familia destaca por su compromiso cris- tiano. Dos hermanos de Mariano, Joaquín y Rafael, de los primeros afiliados de la Acción Católica de Barbastro militan ahora en el Centro del Corazón de María que acababa de llegar a Madrid. Este mismo año fallece don Joaquín.

El inicio de la Guerra Civil sorprende a Mariano en Madrid por estar aho- ra aquí su familia. Por eso ha sido incluido entre los seminaristas mártires de esta Causa. Llega a casa pocos días antes del asalto del Cuartel de la Montaña, el 20 de julio de 1936, seguramente ajeno a las vicisitudes simila- res que están viviendo los seminaristas madrileños.

La familia está siendo fuertemente acosada por los frentepopulistas, sobre todo por la militancia de Joaquín y Rafael en la Acción Católica. Este último es incluso detenido y llevado a declarar a la checa del Palacio de Rodas en la calle Españoleto. Joaquín permanece escondido hasta su ingreso en la Emba- jada de Chile, donde muere por causa de los padecimientos y la desnutrición.

El 5 de octubre es practicado un registro domiciliario y son detenidos Mariano, su hermano Rafael y un cuñado. Son llevados a la checa de Fo- mento, donde permanecen varios días, y desde donde son trasladados a la Dirección General de Seguridad, antes de ser recluidos en la Cárcel Modelo el 9 de octubre, según el testimonio del sacerdote redentorista José María Ibarrola, preso con ellos en la Galería 5a de la misma prisión. La razón de la detención de Mariano, sin afiliación política alguna y prácticamente recién llegado a Madrid, no puede ser otra que su condición de seminarista.

Permanecen en la Modelo un mes aproximadamente, pues Mariano figura en las sacas practicadas entre los días 7 y 9 de noviembre. En ese tiempo, los allí detenidos se dieron ánimos unos a otros para dar testimo- nio de su fe. En un autobús de la Sociedad Madrileña de Tranvías Mariano es trasladado al castillo de Aldovea, en Torrejón de Ardoz. Aún quedaban muchos cadáveres sin enterrar en Paracuellos del Jarama de los asesinatos de la noche anterior. Convenía cambiar el lugar de las ejecuciones. De las declaraciones juradas ante el tribunal de la causa general de Madrid ex- traemos el clima general de horror en medio del cual brilla la luz de quienes entregan su vida al grito de ¡viva Cristo, Rey! Los testigos declaran que «el primer convoy formado por cinco autobuses de dos pisos llegó al Castillo de Aldovea. Los detenidos, con las manos atadas a la espalda, fueron bajados y colocados de espaldas. En grupos de unas veinticinco personas iban siendo fusilados hasta acabar con todos. El capitán hacía sonar un pito y los de la gorra hacían la descarga. Antes de disparar los milicianos los fusilados grita- ban “viva Cristo Rey”. Llegaron otros tres autobuses. Sus ocupantes fueron asesinados hasta completar el número de cuatrocientos catorce muertos. El capitán dio orden de dar sepultura a los cadáveres. Como ya estaban en el caz, la labor se limitó a echar un poco de tierra por encima. Así permane- cieron, casi insepultos hasta 1939».

El 15 de diciembre de 1939 fue posible la identificación del cadáver de Mariano gracias a la cartilla militar que conservaba en uno de los bolsillos de la ropa. Su hermana lo reconoció también por la camisa que llevaba. Ambas reliquias, empapadas en la sangre del mártir, fueron donadas al Se- minario de Madrid en septiembre de 2017 por doña Beatriz Arrizabalaga, sobrina de Mariano. El cadáver fue trasladado al cementerio de los márti- res de Paracuellos del Jarama, donde recibió sepultura en una de las fosas comunes.

La fama de martirio de Mariano está vinculada sobre todo a su familia y a Comillas, que lo incluye en una placa con los nombres de los mártires del Seminario Pontificio.

08 Mariano Arrizabalaga cartilla militar

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