Hijo de Francisco y Esperanza. Fue el mayor de siete hermanos. Comenzó sus estudios de Latín y Humanidades en el Seminario de los Paúles de Murguía (Álava) y los terminó en el Seminario de Madrid. Ordenado sacerdote en 1922, es nombrado cura ecónomo de San Juan Evangelista de Quijorna y, en 1932, trasladado a Móstoles como párroco de Nuestra Señora de la Asunción. El 23 de julio tres o cuatro jóvenes armados sacan a don Ernesto su casa. El Comité del pueblo lo había decidido. Lo llevan a la Dirección General de Seguridad. Su hermano Eliseo, que estaba en Móstoles aquellos días, acudió a la Puerta del Sol a preguntar por él, pero allí no aparecía como detenido. Más tarde, su cadáver fue identificado en el lugar llamado “Retamares”, en el kilómetro 11 de la carretera de Extremadura, por una mendiga a la que él había auxiliado. Enterrado en una…
Hijo de Cecilio y Juliana. Estudió en el seminario de Ávila, donde fue ordenado sacerdote en 1903. En 1904 es nombrado coadjutor de San Marcos y en 1908, capellán de las Franciscanas Terciarias. En 1911 pasa, como párroco, a San Cristóbal de Boadilla del Monte. Fue detenido el 26 de julio de 1936 por algunos milicianos del pueblo y conducido a Madrid, a la checa de la calle Segovia. Fue asesinado y enterrado en el término de Pozuelo. Exhumados sus restos en 1942, fueron trasladados al cementerio municipal de Boadilla, junto con los del capellán de las carmelitas, don Melitón Morán y los del seminarista lugareño Miguel Talavera, “los mártires de Boadilla”.
Hijo de Jenaro y Eulalia, tuvo un hermano gemelo, Aquilino, también sacerdote. Estudió en Salamanca, donde fue ordenado sacerdote. Ejerció su ministerio en los pueblos salmantinos de Tavera de Abajo, El Pedroso de la Armuña, Villar de Samaniego y Aldea Lengua. Ante la presión anticlerical sufrida allí, su primo Juan Francisco Morán Ramos, Vicario General de la diócesis de Madrid-Alcalá, le abre el camino de la capellanía de las Carmelitas Descalzas de Boadilla del Monte, a donde llega en 1935. El 20 de Julio de 1936 una turba armada le pone las armas al pecho para que les franquee la entrada del convento. El día 28 lo sacan de su casa. El día anterior habían matado al párroco, don Benjamín. Don Melitón se despide de su hermana y sobrinos diciéndoles: No os preocupéis por mi. Voy resuelto y alegre a recibir la palma del martirio. 
Hijo de José y de Francisca. Era el segundo de cuatro hermanos, la menor de los cuales fue religiosa escolapia. Estudia en el Seminario de Madrid. Ordenado sacerdote en 1909, es nombrado coadjutor de San Pedro de Carabanchel Alto. En 1911 pasa a ser coadjutor de San Antonio de la Florida y en 1927, párroco de Belmonte del Tajo. En 1935, deja su pueblo natal para ir de párroco a San Martín de Valdeiglesias, donde coincide con el joven coadjutor Luis Martín Pascual, martirizado con él. Don Ángel y don Luis son advertidos por un amigo guardia civil del peligro que corrían, pero se niegan a huir abandonando su “rebaño”. El 23 de julio de 1936 ambos fueron detenidos por un grupo de milicianos de Navas del Marqués y fusilados a las afueras del pueblo. Un joven encontró los cuerpos y les dio sepultura en San Martín de Valdeiglesias. La…
Hijo de Nicolás y Ana Engracia. Fue bautizado en la parroquia de San Andrés. El 8 de diciembre de 1925 recibe la confirmación de manos de don Leopoldo Eijo y Garay en la capilla del Seminario Conciliar de Madrid, donde hacía sus estudios. Es ordenado sacerdote en 1935 por san Manuel González García, por entonces obispo de Málaga. Un mes después fue nombrado coadjutor de San Martín de Valdeiglesias. Corrió voluntariamente la misma suerte que el párroco, don Ángel. La familia conserva el crucifijo que llevaba en el momento del martirio.
Hijo de Leocadio y de Luisa. Estudia en el Seminario Menor de Alcalá y en el conciliar de Madrid. Ordenado sacerdote en 1935, su primer y único destino fue el de mayordomo del Seminario de Rozas de Puerto Real, desde donde colaboraba también en Navahondilla. En julio de 1936 no aceptó pasar a Ávila, sino que prefirió buscar refugio en Madrid, en casa de su primo Santiago Ballesteros del Val, que vivía en la calle de Goya. Escondido allí algunos meses, celebraba diariamente la santa misa y ofrecía los auxilios espirituales a la gente. El 9 de diciembre se presentaron dos milicianos a hacer un registro rutinario y descubrieron los ornamentos litúrgicos de don Policarpo. Él no ocultó su identidad de sacerdote y fue detenido, junto con su primo. Ambos fueron muertos en el km. 7 de la carretera de Hortaleza.
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